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Curiosidadeserc

Mito o realidad: la maldición de las momias egipcias

Según la historia, existen maldiciones de momias que atacan a quienes moleste o profane sus tumbas, sea un arqueólogo con buenos propósitos o ladrones oportunistas. Si la momia afectada resulta ser un faraón el hechizo puede ser aún más peligroso.

Se dice que las personas que se atrevan a excavar estas tumbas podrán experimentar  sensaciones extrañas, enfermedades repentinas e incluso la muerte después de entrar en contacto con una momia o un antiguo artefacto egipcio.

Al pasar de los años se han revelado escalofriantes historias sobre supuestas víctimas que murieron por irrespetar el descanso de las momias egipcias.




Para muchos son convincentes y para otros coincidencias misteriosas.

5 mitos de momias egipcias:

La tumba del rey Tutankamón

Hubo varias muertes misteriosas alrededor de la apertura de la tumba de Tutankamón. La primera y más publicitada muerte fue la del egiptólogo Lord Carnarvon. Él y Howard Carter fueron los que abrieron la tumba de Tutankamón.

Carnarvon murió pocos meses después del descubrimiento de una picadura de mosquito infectada en su mejilla. (Se dice que cuando le hicieron la autopsia al cuerpo del faraón tenía una lesión similar en su mejilla).

Además, se rumora que cuando falleció las luces en su casa se apagaron repentinamente sin ninguna explicación.




Por otro lado, en el caso de Howard Carter se dice que  le dio a su amigo Sir Bruce Ingham un pisapapeles hecho de una mano momificada, con un brazalete con la siguiente inscripción: “Maldito sea el que mueve mi cuerpo. A él vendrán fuego, agua y pestilencia. Después de que Ingham recibió este regalo, su casa se quemó. Una vez que finalmente la reconstruyó, fue golpeada por una inundación.

George Jay Gould, Audrey Herbert, Hugh Evelyn-White, Aaron Ember y Archibald Douglas Reed supuestamente también fueron  víctimas de la maldición.

Al igual que Carnarvon, todos murieron poco después de entrar en contacto con la momia o los artefactos del faraón egipcio dentro de su tumba.

La momia en el Titanic

Esta no es una momia, sino un  tablero de momia de madera pintado de una mujer no identificada.

Esta se encuentra actualmente en el Museo Británico de Londres, se dice que cuando la llevaron a ese museo el personal escuchaba fuertes golpes provenientes del tablero.




Se dice que un guardia del museo murió de circunstancias sospechosas y por estos supuestos misterios quisieron deshacerse de este artefacto maldito, por lo que fue vendido a un arqueólogo estadounidense. Este se lo llevó en el Titanic con destino a Estados Unidos. Es por esto que algunas personas especulan que esto causó el desastroso hundimiento.

La momia Osiris

En el año 1971, durante una excavación en Sakkara, el egiptólogo Walter Brian Emery  encontró una pequeña estatua la cual identificaron como Osiris.

Al final del día, el equipo de trabajo se fue a la oficina que quedaba cerca del pueblo. Cuando llegaron Emery fue al baño y luego de unos minutos su asistente escuchó un llanto y cuando corrió hacia el baño vió a Emery agarrando la pileta del fregadero, claramente experimentando algún tipo de trauma.




Su asistente dijo que Emery “se quedó allí paralizado. Lo agarré por los hombros y lo arrastré al sofá. Luego corrí hacia el teléfono”.

A Emery se le diagnosticó parálisis del lado derecho de su cuerpo y no pudo hablar. Él murió al día siguiente.

Una reliquia robada persigue a su ladrón

En el 2004, se registró un nuevo caso. Se trata de  un hombre que visitaba Egipto y habría robado una reliquia del Valle de los Reyes, la misma región que alberga la tumba del Rey Tutankamón.

Cuando regresó a su casa en Alemania, fue vencido por una fiebre que progresó a la parálisis. El hombre murió poco después.

Su hijastro estaba convencido de que el artefacto estaba maldito y devolvió la reliquia al Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto con la esperanza de que el alma de su padre descansara en paz



La verdad…

Los mitos son infinitos cuando de momias malditas se trata. Pero, con el pasar de los años especialistas, historiadores y muchos estudios se han dado la tarea de desmentirlos cada uno.

Se conoce que existen  casos en que al abrir una tumba sellada, algunas personas se han visto afectadas por enfermedades e infecciones. Esto puede ser el resultado de mohos y bacterias venenosas en la tumba.

También se sabe que los gases venenosos causan enfermedades a los arqueólogos.